
El día está muy nublado… Este cielo negro de nubarrones preanuncia una tormenta fenomenal…
Momento propicio para la reflexión…
En estos tiempos está instalada la idea de alegría o bienestar, asociada a situaciones equívocas…
En una propaganda de cigarrillos, por ejemplo, el deporte está siempre presente.
Extraña forma de divulgación la nuestra.
Digo nuestra, porque todos lo permitimos y lo aprobamos. No interesa si después de la escena maravillosa hay un cartel que diga que es perjudicial para la salud, eso es lo de menos, a quien le importa…
Y así caminamos en medio de la contradicción permanente, como si nada…
Somos una sociedad básicamente mentirosa.
El lugar que te toque es intrascendente, igual desde ese lugar se miente a rajatabla…
Mentimos en las encuestas, en la sexualidad, en el afecto, en el placer, en las valentías, en los fracasos, en los miedos, en absolutamente todo tenemos alguna mentira en el medio.
La sociedad tiránica y absolutista (somos todos) te dice qué hay que sentir y cómo, en cada momento de tu vida…
Y entonces uno sabe que debe decir que quiere a los padres, aunque no los quiera.
Que quiere a los hijos, aunque no los quiera.
Que no soporta la infidelidad aunque la soporte.
Que goza de un orgasmo cuando no siente nada.
Bla bla bla.
¿Quién no tuvo miedo?
¿Quién no fracasó alguna vez?
¿Quién no se enamoró de quien no correspondía?
De una sobrina, por ejemplo.
¿Quién no se alegró ante la muerte de alguien que detestaba?
Quién... Quién...¿Quién no?
… Y así sigue el mundo dando tumbos porque no se sincera y al negar su responsabilidad pone en jaque su existencia.
Los Judas, los Hitler, los Pinochet, los Stalin, los Videla, los Bush existen porque representan y esa repulsa a reconocer la naturaleza humana de esa representación es lo que permite que la civilización no avance, o lo que es mucho peor, que avance hacia su autodestrucción.
P.D.: Para que el concepto se entienda está expresado en forma extrema.